Robinho debuta en Maracaná
Brasil juega el miércoles contra Ecuador en Río de Janeiro. Será su primer partido en su propio país en los dos últimos años. El caché de la selección canarinha, que cobra dos millones de euros por cada pártido amistoso fuera de Brasil, la lleva de gira por los países más remotos y ricos del mundo, por ejemplo los del Golfo Pérsico, que alfinal son los que pueden permitirse el lujo de alquilar por 90 minutos a los mejores futbolistas del planeta.
Pero siendo noticia que Brasil juega en Brasil, que lógicamente no debería serlo, lo es más aún que lo haga en Maracaná, un estadio mítico en el que hace siete años que no comparecía. Tanto tiempo ha pasado que para todos los jugadores de la actual selección brasileña, exceptuando a Ronaldinho, pero incluyendo a Robinho, Baptista, y al mismísimo Kaká, será su primer partido en el estadio que dio fama a Pelé.
Pese al pobre empate a cero de la madrugada del lunes contra Colombia en el estadio El Campín de Bogota, la espectación en Río de Janeiro para ver a la selección es máxima. Tanto que las casi 100.000 localidades que tiene Maracaná se agotaron en unas pocas horas. Una gran responsabilidad para la selección de Brasil que la madrugada del miércoles disputara su segundo partido de las eliminatorias suramericanas que otorgaran las cuatro plazas de América del Sur para la copa del mundo del fútbol de Suráfrica 2010, cuyo sorteo para las selecciones europeas entre las que estara España se celebrara el 2 de diciembre próximo (curiosamente el mismo día que, según todos los pronósticos, Kaká recibirá el Balón de Oro 2007) en la lejana y misteriosa ciudad de Durban, en el corazón de África del Sur.
